WEIMAR DELGADO
El soñador que nació para ser artista
McGiver en La sangre y la lluvia
Un actor hecho a quema ropa y a pulso y por sus propios méritos, nació hace 36 años en Bogotá, en una familia grande, con siete hermanos y en donde sólo él tuvo inclinaciones artísticas desde su infancia.
Admirador del célebre director polaco Jerzy Grotowski, pues en sus inicios trabajó con Fernando Montes quien acababa de llegar de Europa y le trasmitió la importancia de la experiencia personal y de autoexploración, Delgado sí que puede hablar de lo que le ha costado dedicarse al teatro y en general, al arte… Cuando niño, en cada izada de bandera pasaba al frente y se encargaba de la poseía o del chiste apropiado. Según él, “he recibido lo que me han querido dar y lo que me he podido dar…”.
De hecho, en sus inicios y para subvencionarse, aprendió mirando un vecino a tocar guitarra y a ganarse en cuatro horas veinte mil pesos, cantando en buses, donde luego de romper el hielo inicial, la gente lloraba con su música e incluso, llegó a ayudar a un pasajero que lo llevó a cantarle a su ex esposa para reconciliarse. También, vendió ropa en San Victorino en donde se crió y por su origen humilde sabe que ambas experiencias lo nutrieron enormemente para pararse en un escenario y actuar.
Una vez sale del bachillerato se da cuenta de lo que navegaba en su interior y como cree en la causalidad, entiende que si siempre le gustó la música, la actuación y escribir, debe dedicarse al arte y se presenta a una audición con Montes, trabaja y aprende del teatro grotwiskano y ahí comienza su escuela. Su primera obra fue con Montes a quien considera un director muy profundo, se llamaba La conferencia de los pájaros del poeta sufi Farid Ud Din Attar, toda una experiencia mística. Luego, conoce a Camilo Ramírez de la ESAP y trabaja también por una larga temporada.
“Después, me abrí un nicho con Hugo Afanador del Teatro Gabriel García Márquez” y ahí empieza a vivir sus propias creaciones y monólogos y se convence de que el arte es algo más orgánico que intelectual, aunque no deja de nutrirse de textos, lecturas y del mismo trabajo teatral, que en su concepto, es más completo y apasionado que el de la televisión a la que hasta el momento no ha llegado y que tampoco descarta en un futuro. Incluso y para continuar con el autoestudio, aprendió un tiempo con Hernán Santiago Martínez del clown, teatro del silencio. Allí, trabajó la expresión corporal en un proceso muy intuitivo y minimalista, pues “Santiago te guía, no te enseña” e incluso montó en zancos…
Weimar Delgado se autodefine como un saltimbanqui de la vida. El arte aflora naturalmente en él y todo lo ha aprendido de la vida misma… Lo que hace está dentro de sí mismo, siente la impetuosa necesidad de actuar, tiene que hacerlo, algo así como comer o dormir. Durante 45 días y 5 horas diarias realizó talleres con Jorge Cao a quien admira por su dedicación y visión, lo que alimentó aún más sus inquietudes artísticas.
El guión de La sangre y la lluvia le llegó hace tres años gracias a un compañero de sueños, Jaime Correa, quien hace casting para cine, quien lo vio en una corta participación en la cinta Satanás (Andi Baiz) y le dijo que le tenía el papel indicado para él. Se enamora de su personaje, “al leer el guión me di cuenta que es un película para tocar a las personas”, se gana el personaje de McGiver y para construir su personaje hace dos cosas: esculca su parte interna, piensa y busca en lo que pudo haber sido y no fue (debido a su origen humilde) y segundo, conoce 3 sujetos “de quienes no puedo revelar su identidad”, de quienes les aprende gestualidad, movimientos corporales y léxico. La complicidad del equipo de trabajo, le dio la seguridad y la confianza para desenvolverse en este personaje oscuro, altanero, peligroso y mordaz. Sus escenas no eran sencillas, la mayoría del tiempo estaba dentro de un auto y sometiendo a dos personas contra su voluntad, “para mí lo más difícil de rodar, fue cuando tenía contacto violento, sexual y trasgresor con Ángela”. Aunque fue un proceso encantador y permanente, Weimar sabe que no puede olvidar que es un mortal y que el reconocimiento que venga después de su actuación, será solo como causa del impacto de su personaje. Como seguir en “acción” es lo que más extraña, ahora está ansioso esperando la respuesta para participar en una serie española, mientras tanto, continúa soñando con vivir de actuar.
|