ILUMINAR LA NOCHE, LA LLUVIA Y EL ALMA
Por Juan Carlos Gil

Mi acercamiento al cine se convirtió en la necesidad de plantearme retos cada vez más grandes, no sólo estéticos y profesionales. En La sangre y la lluvia también lo fueron de tipo emocional y físicos… y es aquí donde debo agradecer todas las largas jornadas filmando comerciales, cortos y video clips que sirvieron de entrenamiento y dieron la experiencia y las horas de vuelo necesarias, para enfrentarme a esta película con tranquilidad en el rodaje.

Desde el comienzo sabíamos que esta película iba a ser complicada. Se vuelve emocionalmente fuerte tener que hacer ficción en medio de la cruda realidad de las calles bogotanas, también el hecho de rodarla toda en horario nocturno, con bajas temperaturas, las botas mojadas y presiones constantes por los costos o por el tiempo, pero finalmente tanta tensión nos obligó a ser prácticos, rápidos y creativos al máximo.

Hubiera sido un poco más fácil rodarla en 35 mm, pero estéticamente sería demasiado perfecta y preciosista, y siempre creo que las historias y sus espacios ayudan a decidir el formato; por eso, y también por costos, escogimos la Red One. Creo que será la primera película colombiana rodada completamente con esta cámara; que resulta ser de altísima calidad; pero que el año pasado, cuando rodamos, tenía un software en desarrollo que no capturaba la poca luz natural de los ambientes nocturnos, eso de alguna manera se volvió una ventaja para tener el control de la luz y poder darle el look que buscábamos con una atmósfera cargada de realidad y cotidianidad, con nuestra estética y la sutil poesía que podíamos lograr en las imágenes.

Pero aquí apareció el reto más grande ¿cómo iluminar calles, fachadas, taxis, actores en continuo movimiento; con la libertad que le permitiera a la cámara moverse libremente, a veces 360 grados en plano secuencia por varios minutos, y que al final se viera creíble y natural? Hicimos muchas pruebas, iluminábamos en ocasiones de 4 a 6 calles por donde pasaba el taxi, y luego nos devolvíamos como si fuera un loop de luz; parece simple para 50 personas, 4 autos, y en altas horas de la noche, pero faltaba un pequeño detalle… la lluvia.

¿Cómo iluminar la lluvia si se trabaja en estas condiciones? De antemano nuestra propuesta negaba cualquier influencia americana, preferíamos una lluvia modesta a una sobre iluminada o exagerada, y ese fue el camino.

Resulta vital tener un equipo de trabajo compacto, integrado por quienes llevamos años depurando los procesos, que pueden ser básicos; pero en medio de la presión necesitas de tus amigos y de los que sabes que irán contigo hasta el final... Tal vez para nosotros, Jorge el director, Vicky la productora general, Diego cámara/steadicam y Jaime en arte, ya la comunicación después de muchos años de amistad y de trabajos compartidos está en el nivel ideal, lo que permitió que se pudiera garantizar un ambiente de rodaje fluido y en armonía para beneficiar sobretodo a los actores, sus espacios y en general a toda la historia. Tal vez este esfuerzo descomunal hizo que tomará unos meses sabáticos, para recargar baterías y arrancar el 2010 filmando sin parar.