HERNÁN MÉNDEZ
La fuerza arrasadora de un actor de carácter
El teniente González en La sangre y la lluvia
Nació en el antiguo barrio La Candelaria de Bogotá hace 50 años. Vivió unos años de su niñez en Venezuela y regresó al país a terminar el bachillerato. Intentó estudiar sociología, pero las presiones de grupos subversivos lo hicieron desistir a los dos años y decidió empezar Finanzas, sin éxito, pues el deseo de actuar pudo más y se retiró. “Recuerdo que cuando era niño, un día estaba con un primo y lo vi como con una balinera, le pegó a un pajarito, desde entonces entendí que no comulgo con las armas”.
A sus 20 años estudió con Edgardo Román, Rubén DiPietro y Paco Barrero en teatro, cine y televisión. Luego de sus años universitarios formó con un grupo de amigos un programa para niños y niñas con dificultades afectivas y sociales y montaron algunos sicodramas con temas inherentes a la realidad familiar y social, lo que le permitió ayudarlos en el campo sociológico y despertarles el amor por la actuación. Estudió en la Escuela Distrital de Teatro y la ENAD y luego, con otros actores, fue seleccionado para formar parte de la Compañía Nacional de Teatro bajo la dirección de Paco Barrero a quien le debe gran parte de su formación actoral. Así entonces, en teatro participó en obras clásicas y contemporáneas de grandes autores.
En televisión ha estado en varias producciones, entre ellas Pasiones secretas, ¿Por qué diablos?, Dora la celadora y Traga maluca, esta última le permitió hacer el recordado personaje de Puntilla (Ángel Mata) un matón muy, muy torpe, con lenguaje montañero, entre paisa y pereirano, que vivía enamorado de su patrona. El personaje gustó mucho e incluso, el director lo vio tan bien hecho que le pidió que lo continuara. Por eso dice que aunque le gusta la comedia, prefiere la tragicomedia porque, como Puntilla, le permite decir cosas maravillosas. Entre los directores con quienes ha trabajado están Triana, Noviski y Paco Barrero.
Incursionó en el cine con la película de Lisandro Duque Mediodía del año 92, donde realizó el papel de un joven con vejez prematura. Entre los varios cortometrajes en que ha actuado se destacan La cerca de Rubén Mendoza en 2003, que fue seleccionado en Cannes y Xpectativa, ganador de In Vitro Visual, del director Frank Benítez. Entre otras cintas, ha figurado en La mujer del piso alto y Posición viciada de Ricardo Coral, El alma del maíz de Patricia Restrepo, La primera noche y La pasión de Gabriel de Luis Alberto Restrepo, Buscando a Miguel de Juan Fischer, Satanás de Andi Baiz, La Milagrosa del mejicano Rafa Lara y La sangre y la lluvia de Jorge Navas donde, para el papel del Teniente González también estaba postulado el desaparecido Blas Jaramillo.
Se involucra inmediatamente con su papel y al leer el guión, como dos cuchillos atravesados en su cabeza, recuerda dos episodios de su vida: “cuando tenía 18 años fui detenido por el F2 y me metieron a un auto y 25 años después de esto, sufro un paseo millonario, en un taxi que empieza a dar vueltas por la ciudad, luego se suben dos sujetos que me insultan y me humillan. Mi personaje del Teniente González, fue satisfactoriamente difícil, excitantemente difícil y placenteramente difícil, porque estaba como vengando lo que me había sucedido”.
Hernán actualmente participa en la novela El capo y realiza en teatro el papel de un periodista de radio en Emisiones de media noche, en el Teatro Libre. Confiesa que extraña la noche, que hubo escenas de la película que tuvo que repetir más de 15 veces, que le encanta la escena de cuando Jorge, Ángela y Mena están solos en el auto, “porque ahí es cuando por fin ella se encuentra a sí misma”, y por último, asegura tras unas gafas oscuras que cubren sus ojos verdes, que espera ser Don Quijote algún día.
|